Las cadenas (del latín catena) de las que aquí tratamos, es ese objeto formado por piezas, generalmente metálicas y en forma de anillo, enlazadas entre sí pasando la una por la otra, de modo que el conjunto resulta articulado.
La historia del hombre pudo empezar hace 3,5 millones de años y en función de la materia prima que ha empleado para la realización de los útiles con los que cubrir sus necesidades, podemos considerarla dividida en dos etapas
fundamentales; el paleolítico, en el que la piedra es la materia prima dominante y la edad de los metales (Cobre, bronce y hierro) en la que se sigue utilizando la piedra y se van incorporando los metales. Después, con la
romanización, aparecen los primeros testimonios escritos produciéndose el paso de la prehistoria a la historia.
La transmisión oral, mitos y leyendas, han sido durante miles de años el Internet prehistórico. Con esta
documentación y los datos arqueológicos podemos vislumbrar y en algunos casos, no muchos, explicar acontecimientos de esa larga etapa.
Dice la Biblia, texto que indudablemente recoge los datos culturales mas antiguos de que podemos disponer por haber sido redactados siglos antes de J.C. que, Tubal, hijo de Lamec y descendiente de Caín, fue "forjador de
instrumentos cortantes de bronce y de hierro" señalando de forma clara el conocimiento de los metales en una etapa muy antigua de la historia de la humanidad.
No hay cadenas sin el mineral apropiado y sin el proceso correspondiente de extracción y elaboración que permite su manufactura. No hay cadenas sin metalurgia.
Dice P. J. Le Thomas que todas las historias de la metalurgia se inician atribuyendo los comienzos de esta industria a la coquetería femenina. El mito del
nacimiento de la metalurgia cuenta que estando una noche la bella Nefertiti procediendo al maquillaje de su rostro, la barrita de pintura se le escapó de
los dedos y cayó al fuego. Por la mañana apareció entre las cenizas una pepita roja. Se acababa de fabricar el primer lingote de cobre de la historia. La
barrita era malaquita (carbonato de cobre hidratado), cosmético utilizado por las egipcias para pintarse de verde los parpados.
En realidad la gran lección que se desprende de esta leyenda es que, para poder utilizar los metales, que salvo el oro, no están en estado nativo, hay que
someter al calor las piedras que los contienen.
¿Cuándo ocurrió esto? La arqueología con sus hallazgos ha despojado del título mítico de primera metalúrgica a Nefertiti. Hoy se tienen localizados como
tres centros de origen de la metalurgia del cobre en Europa. Próximo Oriente, hacia el 6500 AC (antes de Cristo), los Balcanes, hacia el 4500 AC y la
Península Ibérica, hacia el 3000 AC. Nefertiti vivió en el siglo XIV AC.
Después y tras un proceso de evolución, muy lento al principio, vino la etapa de las aleaciones, iniciándose lo que los arqueólogos llamamos la Edad del
Bronce que llega a nuestras tierras hacia el 1500 AC.
El hierro, que se conocía por algunos pueblos en forma meteórica y se manipulaba por martilleo en Egipto y Mesopotania, fue manipulado por primera vez
por los hititas hacia el año 2000 AC en la región de Anatolia. Su difusión no se inició hasta el año 1400 AC y llegó a nuestras tierras hacia el 700 AC.
Ya en el Calcolítico y sobre todo en la Edad del Bronce, aparecen objetos con forma de anillos. Están elaborados con distintos metales, oro, plata,
cobre y bronce. Son anillos, brazaletes, pulseras… y también encontramos casos de engarzamiento que aunque no podemos definirlos como autenticas
cadenas si nos anuncian que ya se empezaba a vislumbrar las ventajas de esta tecnología.
Es en la Edad de Hierro cuando ya se encuentran entre los ajuares de los muchos yacimientos de esta época autenticas cadenas y el engarzamiento
de anillos es muy frecuente en los bocados de los caballos, objetos de adorno, útiles de uso doméstico, carros, herrajes diversos, etc. En esta
etapa se produce en la península el desarrollo de culturas tales como la Tartésica, Ibérica, Celta, Celtibérica… cuyas producciones metalúrgicas
alcanzan unos niveles de calidad difíciles de entender para aquella época y sobre todo se establecen lazos comerciales con otras civilizaciones,
griegos, fenicios, cartaginenses… Este intercambio influyó de manera muy notable en el desarrollo de las tecnologías de todo el proceso metalúrgico.
José Ignacio Vegas Aramburu, Marzo